domingo 19 de febrero de 2012

sos mi enigma

Luces sobre casas; sobre cerros en pueblos desconocidos; tras una ventana de madera que nos pone, que me pone en un tiempo inesperado. Un lenguaje en común que no te cambia el origen, un paladar tolerante que apenas te quita el hambre, un ciento de besos que me saben a misterio y todo entero sos mi enigma y yo me voy resbalando en lo incierto.

soy de papel

Soy de papel. Aveces, porque sabes que soy de fuego. Que me enciendo con besos, que me voy prendiendo en silencio y que me apago con un adiós. 
Soy de papel. Aveces, porque sabes que soy de agua y que voy corriendo en un caudal; donde voy poniendo rocas para atorarme, para no cruzar, para inundarme. 
Pero soy de papel, con cuadros azules, com miedos en mayúsculas, con dudas fugaces. Y necesito escribir una historia alterna... y necesito que me cuentes cosas, que me digas ocurrencias y mentiras en el oído. Necesito que te vayas bien lejos y luego más lejos, para que nunca termines de volver. 

viernes 9 de septiembre de 2011

00:27 minutos

Sabado. 00:27 minutos. Soy presa una vez más de esa espera ridícula que soporto poco sentir. Fumo en México un Marlboro con etiqueta Duty Free del aeropuerto de Corea. En ocho horas meteré una clase de francés en esta cabeza que está llena de nombres numéricos para clasificar lavadoras de lujo, parecidos a corchos de vino que conservan el aroma y añejan mis sueños de subir a un avión y beberme un mundo, que según la vida que me ha tocado vivir, no me he ganado el derecho de saborear.
Hacia unas semanas que no me detenía sintiéndome en la nada. Será que lo que rápido empieza culmina pronto. Es pregunta. Y después viene recia una voz que grita Joder!

sábado 20 de agosto de 2011

Nueve horas y media.

En noches como ésta, de media noche y estudio, me pregunto de qué estoy hecha. La respuesta más cercana es de carne cada vez más vieja y deshidratada y de unos kilos de huesos que se asoman sin desnudarse, de unos años para acá demasiado. Con un afán de creer en lo intangible estoy hecha de una novela de Ítalo Calvino y de una canción de Antonio Vivaldi.  El sendero de los nidos de araña e Invierno, eso quiero ser.